Monitorización forestal en Italia: IA y nuevas tecnologías al servicio de la salud de los bosques
Desde el valle de Brembana, cuatro módulos conectados transforman las señales de los árboles en datos y construyen, día tras día, una memoria digital de los bosques alpinos.

Cuatro módulos, desde el terreno hasta la nube, siguen lo que sucede en el bosque. Desde la humedad del suelo hasta la presencia de escarabajos: la monitorización de los bosques toma la forma de un ecosistema conectado, diseñado para recoger en tiempo real señales que un reconocimiento periódico podría dejar dispersas.
No se trata del futuro, sino del presente de la protección del medioambiente, que, gracias a una «start-up» italiana, se vuelve más tecnológica. La idea de mejorar este proceso surgió tras la tormenta Vaia, que devastó numerosas zonas de montaña y puso de manifiesto la fragilidad de los ecosistemas alpinos.
El bosque se convierte en un sistema que hay que escuchar
Del diálogo con los técnicos forestales nace la invención «made in Italy» que combina el diseño de producto, los sensores y la inteligencia artificial. La sequía, los insectos invasores y las duras condiciones alpinas ponen de manifiesto una brecha: la naturaleza cambia rápidamente, mientras que muchos instrumentos de observación siguen siendo manuales, parciales o concebidos principalmente para la investigación.
La respuesta de Italia a estas transformaciones es un ecosistema de tecnologías coordinado y diseñado para resistir al aire libre. El suelo, el microclima, los árboles y los insectos entran en el mismo flujo de información, que se devuelve a través de una interfaz inspirada en la claridad de las herramientas agrícolas. En esta capacidad de hacer que la forma, la función y el conocimiento del territorio dialoguen se reconoce una declinación contemporánea del «made in Italy».

Del bosque a la nube: la recopilación de datos se automatiza
Así, escuchar el bosque cobra forma en cuatro dispositivos especializados. TERRAE, colocado en la base de los árboles, mide la humedad del suelo, la temperatura y la luz solar. Está conectado a ABES, una trampa equipada con un sensor óptico que detecta en tiempo real la presencia de escarabajos. En el tronco, FOMES registra el crecimiento y el movimiento del árbol, detectando incluso las variaciones más mínimas. Por último, GIBBA recopila las mediciones y las transfiere a la nube a través de la red LoRaWAN.
Los datos confluyen en un panel de control diseñado para seguir el bosque árbol por árbol. La recopilación automatizada conserva el historial y hace que sea posible comparar información que, observada por separado, ofrecería una visión incompleta. De este modo, esta combinación llena el vacío existente entre las soluciones complejas destinadas a la investigación y las herramientas manuales que carecen de datos continuos.
La IA «made in Italy» para el control de los ecosistemas alpinos
Sin embargo, la red de sensores no se limita a la medición. Cada medición alimenta un gemelo digital diseñado para actualizarse día tras día y reflejar la evolución del bosque. Al ampliar la base histórica, el objetivo es hacer que el modelo sea progresivamente más preciso y ayudar a los técnicos a identificar antes las posibles situaciones de riesgo.
Es en este paso donde la inteligencia artificial se junta con la gestión forestal: conecta datos procedentes del terreno, del microclima, de los árboles y de los insectos, sin sustituir la experiencia de quienes conocen el territorio. Como informa Repubblica, a las mediciones sobre el terreno se añade también información obtenida a partir de imágenes satelitales para detectar plagas, estrés hídrico y otros signos de degradación. La tecnología amplía el panorama disponible; la evaluación de las intervenciones sigue estando en manos de los técnicos.

Del James Dyson Award a las pruebas en los bosques
Esta combinación de tecnologías para proteger el medioambiente ha despertado un gran interés, hasta el punto de que, en 2025, la invención fue elegida como ganadora nacional del James Dyson Award. El reconocimiento llama la atención sobre un recorrido construido a través de pruebas sobre el terreno, que comenzó con sensores Arduino, carcasas impresas en 3D y soluciones provisionales. Las primeras pruebas proporcionan datos útiles, pero ponen de manifiesto infiltraciones de agua, baterías de poca duración y conexiones LoRaWAN débiles, especialmente en las zonas más densas del bosque.
Para superar los obstáculos, la elección es sencilla y representa un aspecto típico de las innovaciones «made in Italy». A través del diálogo con los técnicos forestales, que realizan a diario la monitorización de los bosques, se revisan la forma de las trampas, la estanqueidad de las carcasas y el diálogo entre los módulos para adaptarlos mejor a las necesidades. La experimentación en la provincia de Bérgamo, con el Consorcio Forestal del Valle Averara, incorpora la lluvia, la densidad de la vegetación, la autonomía y la calidad de la señal al proceso de diseño. Un esfuerzo por alcanzar la excelencia que muestra la capacidad italiana de transformar las competencias territoriales y la investigación aplicada en soluciones concretas.
Por qué la monitorización forestal es importante para la resiliencia climática
Un bosque no cambia a través de una única señal evidente. Las variaciones del suelo, del microclima y del movimiento de los árboles adquieren significado cuando se observan conjuntamente y se registran a lo largo del tiempo. Esta continuidad también permite vincular la información recopilada en diferentes momentos, construyendo una memoria del ecosistema que acompaña la experiencia de los técnicos y hace más legibles las transformaciones que de otro modo serían difíciles de captar individualmente.
Es aquí donde la monitorización continua puede ofrecer a los técnicos y consorcios una base más precisa para orientar las inspecciones, los controles y las intervenciones. Detrás de la aparente estabilidad del bosque conviven equilibrios delicados y en constante evolución. Por tanto, los próximos avances pretenden hacer que el «hardware» sea más fiable en usos prolongados al aire libre y que el panel de control sea accesible también para consorcios, empresas y ciudadanos. De este modo, la tecnología se convierte en una herramienta para conocer y proteger los bosques, devolviendo la atención a lugares vivos, vinculados a la identidad, la cultura y las tradiciones de los territorios.
La sostenibilidad italiana más allá de las fronteras con OppotunItaly
En los sensores que transforman las señales del bosque en conocimiento se reconoce el genio italiano: un saber hacer que combina la tradición en el cuidado del territorio con las posibilidades que ofrecen el diseño, los sensores y la inteligencia artificial. Es una visión del «made in Italy», en la que las competencias arraigadas en los lugares se convierten en soluciones abiertas al futuro. OpportunItaly promueve a las empresas italianas que trabajan cada día para proteger el medioambiente. A disposición de los compradores y las empresas extranjeras hay servicios específicos como el Buyers Club, diseñado para crear conexiones estratégicas con los protagonistas de la cadena de suministro de la sostenibilidad «made in Italy». Únase al programa y descubra ahora mismo todas las empresas del sector.
Fuentes
James Dyson Award
IED
Repubblica Green&Blue
En resumen
Una empresa emergente italiana ha empezado a monitorizar la salud de los bosques mediante IA, análisis de datos y sensores inteligentes.
Hay cuatro sensores: TERRAE, que mide la humedad del suelo, la temperatura y la luz; ABES, que detecta los escarabajos con un sensor óptico; FOMES, que sigue el crecimiento y el movimiento de los árboles, y GIBBA, que transfiere los datos a la nube a través de LoRaWAN.
Las mediciones alimentan un panel de control y un gemelo digital que se actualizan continuamente.
La capacidad predictiva es un objetivo de desarrollo respaldado por la recopilación continua de datos.
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